Daniel Ulibarri

Bosque

 

Fui engañado como los vagabundos que buscan el espíritu del bosque.

 

Siguen sus huellas, sin saber que sus pies están volteados hacia atrás.

 

Lo persiguen por el norte, cuando ya se dirige al sur.

 

Trepan cuesta arriba tras él, cuando se ha deslizado hacia el valle.

 

Intentan agotarlo en una larga marcha, ellos mismos sin aliento,

 

luego se detienen y vuelven al punto de partida.

 

Ojalá fuera ese diablillo caprichoso del bosque quien me atrajo.

 

Ojalá el truco surgiera de un cuento siniestro: huellas de pies hacia atrás.

 

Pero fuiste vos.

 

Tus palabras ordinarias, pequeños juegosambos, 

 

conocemos bien al matorral más traicionero de todos.

 

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