octubre 25, 2020

Vista la cantidad de mitos y estereotipos que sigue habiendo en la calle, a continuación les daré un curso intensivo en lo que significa ser bisexual, en tres actos…

Acto uno. Yo explicándole a mis padres que soy bisexual, a lo cual contestan con un suspiro de alivio: “Eso significa que podés elegir estar con hombres, ¿verdad?“.

Acto dos. Yo escuchando a un hombre cis, hetero y blanco, además de amigo mío, quejándose de cómo todo el mundo de repente se identifica como “queer“.

Incluso mujeres que tienen novios barbudos de pelo largo que parece que tocan la guitarra“, dice mientras pone sus ojos en blanco. Me doy cuenta de que, de una forma pasivo agresiva, me está describiendo a mí.

Acto tres. Yo pasando el rato con un grupo de amigos homosexuales que se burlan de mí mientras levantan la vista de sus cócteles, ¿cuándo vas a salir del armario como gay?.

De hecho salí del closet como gay a los 17 años y ejercí casi que exclusivamente con testosterona hasta una década después… cuando me tocaría salir del clóset como bisexual ante TODA mi familia y CADA UNA de mis amistades como BISEXUAL.

Si has tenido el privilegio de salir del clóset como bisexual (porque salir del clóset es un privilegio, no importa la edad, circunstancias o manera mientras sea tu decisión), entonces probablemente hayás experimentado alguno o todos estos comentarios de alguna forma u otra.

Me costó mucho, mucho tiempo, salir del armario como bisexual precisamente porque estaba constantemente rodeado de mi propia bifobia y la de los demás.

Esto fue agravado por el hecho de la casi nula representación debida al borrado bisexual.

Y no fue hasta mis veintitantos que la palabra bisexual se convirtió en una opción.

Y, ¿no habíamos dejado resuelto lo de salir del clóset?

¿No ha virado el mundo hacia un reconocimiento del infinito espectro de todas las cosas?

En un esfuerzo por enfatizar el lado positivo, puedo afirmar con confianza que años de inseguridad sobre mi sexualidad me han convertido en un ser bastante competente para reconocer los muchos mitos que rodean la bisexualidad.

Y hoy estoy aquí para compartir algunos mitos importantes.

Bi significa hombres y mujeres

Desde el principio de los tiempos, han existido más de dos sexos/géneros (en mi concepto, el literal y el figurado, hay sexo, género y sexo asignado al nacer).

No distingo entre sexo y género a propósito por razones científicas y políticas; la persona tiene derecho a decidir su propio sexo/género.

Pero ese es un artículo completamente diferente. Ya vendrá. Pero deberá esperar.

Ahora: tener más de dos opciones de sexo/género no es una tendencia pasajera o moderna, ni es tan difícil.

En el sur de Asia, los hijras han existido durante siglos, siendo reconocidos como un tercer género.

Se han encontrado reliquias de cerámica en Egipto que datan del 200-1800 a.C. y que contienen representaciones y escritos que enumeran a más de dos géneros.

Recientemente, las identidades de género no binarias, gender-queer, de género fluido, etc. han sido reconocidas por la cultura popular occidental.

Teniendo en cuenta la complejidad del ser humano, tiene sentido que tantas culturas nunca pensaran que fuera razonable apretarnos a todxs en dos míseras categorías.

Dicho todo esto, el bi (que significa dos) en bisexual no significa que la atracción de una persona se limite a lo binario de género de “hombres” y “mujeres“.

El bi en bisexual significa que una persona se siente atraída por personas del mismo género que las suyas y por géneros diferentes.

Esta distinción es una parte esencial para incluir a personas de todos los sexos/géneros.

Personalmente, considero que esta definición es más precisa, ya que me atraen las personas independientemente de su género.

Y no olvidemos que las personas bisexuales no tienen por qué sentirse atraídas por hombres y mujeres al mismo nivel (por ejemplo, una persona bi puede sentirse principalmente atraída por “hombres“).

O tal vez una persona es sexualmente bisexual, lo que significa que se siente atraída sexualmente por su propio género, así como por todos los demás géneros, y románticamente solo se siente atraída por un sexo/género en particular.

La variedad es infinita y está siempre abierta al cambio.

No sos lo suficientemente gay

Tal como comenté anteriormente, desde muy joven supe que no era heterosexual.

Mis primera experiencia sexual fue con una bella mujer, pero ella solo me veía como amigo. También me atraían indudablemente los hombres y el primer amor de mi vida fue con una hombre que me llevaba 12 años y me lastimó para siempre… Así es la vida: no importa con quién uno ame, el corazón siempre será vulnerable.

Independientemente, lo que siempre ha impulsado mi atracción sexual hacia lxs demás está fuera de los prototipos del género.

Incluso teniendo clara la inmensidad de mi propia sexualidad, pasé algunos años sintiéndome inseguro sobre si realmente era lo suficientemente queer como para llamarme bi.

¿Había tenido demasiadas experiencias con hombres?

¿Había tenido suficientes experiencias con mujeres y personas no binarias?

Hay un malentendido de que la sexualidad es como una tarjeta de puntuación de nuestras acciones y experiencias.

Cuando realmente, nuestra sexualidad es algo basado en nuestros sentimientos y deseos.

Incluso si una persona nunca ha estado con un género en particular, aún puede sentirse atraída por ese género.

Es fácil para la sociedad aceptar esto sobre las personas heterosexuales, incluso si un hombre heterosexual tiene cero o muy poca experiencia sexual con una mujer, nadie cuestiona si es heterosexual.

O si ese hombre hetero no tiene novia, nadie cuestionaría si es heterosexual o no porque no tiene pareja. Lo mismo es válido para otras sexualidades.

Una mujer que no ha tenido experiencia con mujeres pero que se siente atraída únicamente por mujeres sigue siendo lesbiana.

Una persona bisexual que nunca ha tenido experiencia con un género diferente al suyo pero siente atracción por otro género es absolutamente bisexual.

Una persona bisexual en una cita con cualquier persona o personas es bisexual.

Una persona bisexual que no tiene citas con nadie sigue siendo bisexual.

Asumir que la sexualidad de una persona basada en su(s) pareja(s) puede borrar su identidad sexual por completo es lo que se llama borrado bisexual.

La bifobia del “no sos lo suficientemente gay” evita que muchas personas queer se sientan seguras o que sientan que pertenecen a espacios queer.

Desearía que alguien le hubiera dicho al pequeño (y no tan pequeña) Daniel que una persona siempre debe cuestionar su propia sexualidad y nunca la de los demás.

Que nadie le puede dar o quitar su tarjeta queer, que no hay examen que aprobar o suspender. Esa exploración y crecimiento no son signos de confusión, sino experiencias que saborear y disfrutar.

Sos demasiado gay

La sexualidad tiene el increíble beneficio de ser un espectro fluido con reflujos, flujos y, a veces, aguas tranquilas.

¿No es irónico cómo una puerta puede girar en ambas direcciones?

Es agotador experimentar discriminación simultánea y opuesta en el mismo momento.

Existe la idea perpetua de que las personas bisexuales están confundidas, como si estuvieran en un cruce entre la casa “gay” y la casa “heterosexual” y no pudiesen decidir qué camino seguir.

La bisexualidad no está a medio camino entre la homosexualidad y la heterosexualidad. Lo que la gente olvida con demasiada frecuencia es que “bisexual” es una casa que tiene sus propios cimientos, sus propias puertas y un techo sólido para cubrir nuestras cabezas y proteger nuestros corazones.

De hecho, me aventuraría a decir que las personas bisexuales estamos todo lo contrario de confundidas ya que ser bisexual requiere mucho pensamiento y exploración en cada parte del espectro de la sexualidad.

Del mismo modo, tanto en las comunidades homosexuales como en las heterosexuales, muchas personas suponen que cuando alguien se declara bisexual es el primer paso para que una persona finalmente salga del clóset como gay o lesbiana; como si la bisexualidad fuera como sumergir un pie en las aguas desconocidas antes de “zambullirse“.

Esta mentalidad de graduarse en homosexualidad supone que hay niveles de homosexualidad, algún tipo de jerarquía.

Estos conceptos forman la base de la bifobia del “sos demasiado gay“.

Los hombres bisexuales somos particularmente vulnerables a este tipo de bifobia; muchas personas se niegan a salir con chicos bi porque creen que eventualmente saldremos del clóset como homosexuales.

Sos insaciable y estás locx por el sexo locx

Mirando hacia atrás, seguramente una de las razones por las que me resultó tan difícil compartir mi sexualidad bi fue por la casi casi nula representación en la cultura popular.

La única vez que vimos a estos personajes expresar su sexualidad fue en un contexto “sexualmente explícito” o “perverso“.

A las mujeres se les permite “explorar” su sexualidad en escenas de “chica con chica” porque eso está etiquetado como “sexy” según los estándares patriarcales. Pero ahí termina todo.

A los personajes masculinos no se les permite ni eso.

El amor y el romance se guardan para los personajes homosexuales o heterosexuales.

Sin mencionar que la exploración sexual se describe comúnmente como “viciosa” o directamente malvada.

Hoy, en la cultura popular, la fluidez sexual aparentemente es igual a la fluidez moral.

¿No me creen?

La ONG GLAAD en 2016 declaró que los personajes bisexuales son “representados como no confiables, propensos a la infidelidad y/o carentes de un sentido de moralidad“.

La pequeña cantidad de personas bisexuales que vemos en la pantalla a menudo son consideradas villanos que usan su sexualidad para engañar, beneficiarse y lastimar a otras personas.

Con temas recurrentes como el de ser inexistentes, estar confundidos, ser insaciables, en proceso de ser gay o ser malvados, ¿es de extrañar que las personas bisexuales seamos tan poco propensas a sentirnos representadas?

Aunque tengo mis propios sentimientos personales sobre las formalidades de “salir del armario“, conozco la importancia de la apertura, la aceptación y la representación.

A medida que más personas brillan en su bisexualidad, se reescribe la sátira de la bifobia; esas cortinas rojas de terciopelo se retiran aún más y lo que parecía un solo escenario se revela como un universo entero.

Este teatro tiene su propio canon, su propia cultura, sus propios héroes y villanos. ‘Bisexual‘ no es una especie de satélite que órbita alrededor de los planetas “gay” y “heterosexual” en la Vía Láctea Queer; ser bisexual es un mundo en sí mismo.

Y no como cualquiera: es una entidad verdaderamente gigante y verdaderamente compleja, con su propio entorno, atmósfera, flora y fauna diversas.

Estoy orgulloso de ser bi porque me niego a perder más tiempo sintiéndome insegura o deshonesta sobre esta parte de mi identidad.

También creo que la bisexualidad es una parte verdaderamente vital de la comunidad queer porque es en sí misma representante del espectro de la sexualidad.

Si la comunidad queer tiene que ver con cuestionar lo binario y desafiar identidades esenciales, la fluidez bisexual es una encarnación fantástica de esta teoría.

La naturaleza misma de la bisexualidad es la de los continuos que no pueden estar contenidos en lo binario o proyecciones lineales.

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