octubre 22, 2020

Me tenés atado a vos de pies y manos.

Me tenés atado a vos de alma y corazón.

Amo mis ataduras.

Si dioses u hombres me desataran yo mismo me ataría otra vez.

Y sin embargo temo que mi amor te pese, y que los nudos que me anudan a vos ciñan tu vida.

Debés ser libre para que yo pueda ser tu prisionero.

Debés volar para que yo te siga a las alturas.

Que nada te detenga.

Así me detendrás, y no andaré ya por el viento, por la noche, por la soledad.

Dejáme seguir atado a vos, mujer.

Dejáme seguirte.

No me desatés nunca.

¿La muerte?

Tampoco ella habrá de desatarme.

Atados seguiremos para siempre.

Vos, la muerte y yo.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: