enero 16, 2021

Un ángel de la guarda vio a otro descansando a la orilla del camino.

¿Qué hacés aquí, perezoso? -le preguntó enojado-. Tenemos una tarea que cumplir. Deberías estar con el hombre que te fue asignado, sobre todo ahora que va conduciendo su automóvil por esta carretera con tantas curvas y pendientes.

Respondió el otro ángel:

Cuando él maneja después de haber bebido, el Señor me da permiso de bajarme del coche. Sólo acompaño a ese hombre cuando conduce sobrio y con prudencia. Si no lo hace, entonces yo declino toda responsabilidad.

En eso se vio a lo lejos un carro que volcaba. El ángel guardián meneó la cabeza y dijo:

A ver ahora a quién me asignan.

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