Daniel Ulibarri

agallas y pulmones

 

amar la vida, amarla aún cuando no tengo estómago 

 

y todo lo que he querido se desmorona

 

como papel quemado en mis manos.

 

mi garganta se llena con el cieno de la vida.

 

cuando el dolor se sienta conmigo,

 

su calor tropical espesa el aire.

 

pesado como el agua y más apta

 

para las agallas que para los pulmones.

 

cuando el dolor me pesa como mi propia carne.

 

una obesidad de dolor, que me dice:

 

¿cómo puede un cuerpo soportar esto?

 

entonces sostengo la vida como una cara.

 

entre mis palmas,

 

un rostro sencillo,

 

sin sonrisa encantadora,

 

sin ojos violeta,

 

y digo que si la llevo conmigo

 

la amaré otra vez en la profundidad

 

de un incierto infinito.

 

oxígeno disuelto y carbono al medio.

 

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