Daniel Ulibarri

A puerta abierta

 

Que se cierre esa puerta que no me deja

 

estar a solas con tus besos. [… ]

 

Por razones serenas

 

pasamos largo tiempo a puerta abierta.


Y arriesgado es besarse


y oprimirse las manos, ni siquiera


mirarse demasiado, ni siquiera callar en buena lid…


Pero en la noche la puerta se echa encima de sí misma


y se cierra tan ciega y claramente,


que nos sentimos ya, vos y yo, en campo abierto


escogiendo caricias como joyas

 

ocultas en las noches con jardines puestos

 

en las rodillas de los montes, pero solos, vos y yo.


La mórbida penumbra enlaza nuestros cuerpos

 

y saquea mi ternura tesoro,


la fuerza de mis brazos que te agobian tan dulcemente,

 

el gran beso insaciable que se bebe a sí mismo.

 

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