octubre 20, 2020

El fantasma que ronda algunas noches por la casona de Barrio Escalante es el de doña Rosalía de la Peña, muerta a los 18 años de edad.

Unos dicen que su muerte fue causada por la tisis. Otros opinan que murió de melancolía. Ambas cosas, la tisis y la melancolía, estaban muy de moda en el tiempo en que murió la joven.

Nada lejos de ahí, en Amón, hay otra casa antigua. En ella vaga el espectro de un hombre que en vida se llamó Lorenzo Val. Murió en un duelo a espada por cuestiones de política.

Ambas cosas, la política y los duelos, estaban muy de moda en el tiempo en que este hombre murió.

Es una lástima que doña Rosalía y don Lorenzo no se hayan conocido.

Ella era hermosa y él apuesto. Habrían tenido hijos, nietos y bisnietos. Todos habrían sido felices, hasta donde se puede ser feliz en este mundo.

Aquella mujer y aquel hombre, sin embargo, jamás se conocieron. Un día sus carruajes se cruzaron en el camino, pero ella iba rezando su rosario y él leía un libro, de modo que sus miradas no se cruzaron.

Si se hubieran visto se habrían enamorado. Pero no se vieron.

Ahora son un fantasma y un espectro.

Qué pena.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: